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-¡¿Por qué siempre tienes que ser siempre tan exagerada?!- te gritó desde el salón.
-¡¿Exagerada?!- gritaste estampando el trapo sobre la encimera y dirigiéndote al salón- ¡Eres tú el que me provocas dejando que todas esas putas liguen contigo!
-¿Ves? ¡Haces un mundo de todo! Que liguen conmigo no significa que yo les siga el rollo- replicó.
-Entonces ¿por qué no les paras?
Tu sangre hervía dentro de tus venas. Llevaba repitiéndose todo aquello muchas veces.
-¡Contigo también ligan muchos y no te lo echo en cara así!
-¡Les metes de hostias antes de que pueda hacer nada!
-¡Pues haz tú lo mismo!
-¿En serio me estás proponiendo eso?- preguntaste sarcástica y a la vez sorprendida.
-Molaría, ver una pelea de gatitas por mi- dijo orgulloso.
Agarraste el primer cojín que encontraste y se lo lanzaste a la cara con toda la fuerza que te proporcionaba la ira y saliste de la sala para subir las escaleras. Entraste en el baño y cerraste la puerta de un portazo. Te apartaste los pelos de la cara y observaste tu reflejo en el espejo. Tenías las mejillas rojas y el pelo completamente despeinado. ¿Cómo no era capaz de entenderlo? Eras consciente que Xavier era un futbolista famoso al que muchas querían en su cama, pero tu solo pedías que cada vez que una de esas zorras se le acercara para ligar las mandara a la mierda. Aunque puede que sí que exageraras un poco después de todo.
Unos suaves golpes en la puerta te sacaron de tus pensamientos.
-Aroa….- dijo Xavier al otro lado de la puerta- Abre, por favor.
-Está abierta…- suspiraste enterrando tu rostro en la palma de tu mano.
Oíste cómo abría la puerta y entraba en la pequeña estancia.
-Lo siento- susurró rodeándote la cintura con sus fuertes brazos.
Quitaste tu mano de la cara y dejaste que apoyara su cabeza sobre tu hombro.
-Siento haber exagerado las cosas- dijiste cerrando los ojos y concentrándote en la sensación que te producía tenerlo abrazado a ti así.
-No, tenías razón. Tengo que empezar a dejar más claro que soy tuyo- dejó un beso en tu cuello.
-Y deberías intentar encontrar una manera más tranquila de dejar claro que yo soy tuya- dijiste recordando la última paliza que le pegó a David Sandford al intentar coquetear contigo.
-Lo intentaré- dijo soltando una pequeña risa.
-Aún así estoy enfadada eh, no te creas que así lo has arreglado del todo.
-Bueno tengo mis trucos…- sentiste un pequeño y excitante mordisco en la piel de tu cuello.
Continuó dejando besos y mordiscos por todo la piel que podía alcanzar.
-Xavier no, así…- un pequeño gemido se te escapó-...no.
Te giraste para impedir que continuara, pero te acorraló contra el lavabo. Antes de que pudieras decir nada atacó tus labios sin dudar en meter la lengua consiguiendo que cedieras. Agarró tus muslos y te obligó a subirte al lavabo. Rodeaste su cuello con tus brazos y agarraste su pelo rendida a sus caricias. Xavier agarró tu trasero para elevarte y tú rodeaste con las piernas su cintura. Te llevó hasta el dormitorio y te tumbó en la cama con él encima. Aunque estuvieras enfadada era imposible no ceder a su tacto. Se deshizo de tu camiseta, más bien su camiseta, que era lo único que te cubría el cuerpo pues te llegaba hasta la mitad de los muslos. Tiroteaste del bajo de su camiseta intentando que el hiciera lo mismo mientras seguías besándolo. Se separó y terminó de quitársela. Xavier iba a posar de nuevo sus labios sobre los tuyos, pero tu le paraste y le indicaste que también se deshiciera de sus pantalones. Tras soltar una pequeña risa te hizo caso y volvió a tumbarse sobre ti. Recorriéndote todo el cuerpo con sus labios te quitó la ropa interior que te quedaba y comenzó a provocarte en tus zonas más íntimas como solo él sabía. Tus gemidos invadieron la habitación y lo poco que te quedaba de enfado se desvaneció. Xavier paró sus caricias justo cuando estabas a punto, dejándote algo mosqueada, pero enseguida se quitó su bóxer, buscó un preservativo y empezó con “lo bueno”. Comenzó lento y provocativo. Tú intentabas mover tus caderas para agilizarlo, pero te lo impedía y te frustraba. Poco a poco subió la velocidad hasta que llegasteis al ansiado orgasmo y clímax.
Se tumbó a tu lado apoyado en un codo para poder observarte mejor mientras te recuperabas.
-¿Arreglado?
-Ya te digo- dijiste con la respiración aún irregular.
-Odio pelearnos, pero adoro las reconciliaciones- dijo dejando un suave beso sobre tus labios.
Vaya reconciliación Aroa. Creo que si todas son así nunca pararíais de pelear y follaríais siempre como conejos 😂
ResponderEliminarMe ha gustado mucho. XD
Mejor no poner celoso a Xavier o te da de ostias. Jajajaja.
Ha estado muy bien. Espero el siguiente con mi caracterídtica impaciencia.
Atte,
Eris