martes, 12 de febrero de 2013

Desvelando secretos.


Pasaron tres días, en los que pasábamos casi todo el tiempo cerca de Marye. Habíamos hecho un gran lazo de amistad con ella, lo malo es que eso agrandaba mi instinto de protección. Las tres noches de vigilancia habían sido realizadas por mi, de forma voluntaria. Andy empezaba a extrañarse más que ninguna otra, lógico era la que más me conocía. Sabia mis jueguecitos de por la noche con los Volturi y sabe que me encanta y nunca me salto ninguno. Pero aquellas veces eran distintas, mi instinto de protección se había activado con Marye. Odiaba que aquello pasara. Que mi instinto de protección y el de venganza se enfrentaran. Parecía que aquella vez ganaba la protección.
Allí me encontraba recostada en la ventana meditando en silencio. Sin entender mi vida. ¿Complicada? Puede. No sé porque me daba cuenta de estas cosas pero tengo la sensación de que mi las chicas se están quedando con alguno de los chicos del Inazuma. Y debo reconocer algo que no quiero y odio. Cada vez quiero más la sangre de Nathan...no será que...no...no puede ser. Es imposible. Miro al resto y no tengo esa misma sensación. En cambio es solo verlo por el rabillo del ojo y ya quiero lanzarme a su cuello. Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo. Son imaginaciones mías es imposible.
Me quito esos pensamientos de la cabeza. Recuerdo una de las conversaciones que tuvimos una noche con el Inazuma junto a la hoguera. Hablaban sobre la leyenda de que existen vampiros y hombre lobo en aquella ciudad tan cercana al bosque. Totaaaaaaalmente real. Las gerentes estaban cagaditas de miedo con la historia que contaban de ellos. Totaaaaaaaaalmente real. Lo que me parecía gracioso es que algunos de los chicos estaban igual aunque intentaban mostrar valentía. Y se sorprendían de que nosotras no mostráramos ningún signo de terror.
Mis pensamientos son interrumpidos por un sonido proveniente de debajo de la ventana, a unos diez metros de altura. Pronto divisé la silueta de Andy escalando por la pared. ¿A qué venía?
-¿Qué haces aquí?- pregunté mientra se reposaba al otro lado de la ventana enfrente mio.
-Es que me parece...extraño- dice.
-¿El que?-
-Que te presentes voluntaria para vigilar a Marye- me aclaró.
-Ah eso- digo vagamente- ya conoces mi instinto de protección.
-Me lo imaginaba- dice- Pero lo que más me extraña es que no quieras cabrear a los Volturi.
-No he dicho en ningún momento que no quiera- respondo.
-Ah. A veces tengo miedo- ¿Eh? Es lo único que pienso- Miedo de que algún día te pase algo.
-¿Pasarme algo?-
-Cómo que los Volturi te...maten- me rio de aquella frase- En serio, Eve. Y si un día si que aparece Aro y te mata. Puede que a ti no te importe pero a nosotras si.
-Andy, Aro nunca me matará-
- Y tú que sabes. Aro es capaz de matar a alguien sin remordimientos. Puede que con sus secuaces puedas pero contra él es muy difícil- aprecio que se preocupe por mi, pero no es bueno.
-Conmigo si que tendría remordimientos-
-No no los tendrá. Ni contigo ni con nadie- No quiero seguir con esa conversación. Odio hablar de Aro.
Estuvimos un rato en silencio. Un incómodo silencio.
-¿Por qué?
-Por qué ¿que?-
-¿Por qué lo haces? ¿Por qué juegas tu vida intentando cabrearlos? ¿Por qué no los olvidas? ¿Por qué los odias tanto? Y si, ya sé que te mordió un Volturi pero fue uno, no todos ellos. ¿Y por qué quieres que te aparezca Aro? Aunque lo mates a él vendrá otro en su lugar y...-
-Fue mi padre- dije ya harta de aquel discurso.
-¿Qué?-
-Fue mi padre- repito.
-¿Tu padre?-
-Mi padre me mordió- acababa de desvelar algo que nunca había dicho.
-Sinceramente eso no me ha resuelto nada. Más bien me lo ha complicado- dice.
-Aro- ¿De verdad estaba dispuesta a contarle aquello?
-¿Cómo?-
-Joder que Aro es mi padre- dije cansada.
Andy se quedó paralizada ante mi palabras. Lógico. Oí el movimiento de Marye en su cama y giré mi cabeza. Marye se había despertado ante mi pequeño grito. Y nos miraba algo confundida. Su cabeza hizo un giro de 180 grados para encender la luz y aproveché. Empujé a Andy tirándola de la ventana y me tiré yo detrás. Tenía la esperanza de que hubiera pensado que es cosa de su mente. Andy había caído un poco mal y no sabía que pasaba.
-Pero que...- le tapé la boca.
Vi la luz encenderse y, después de unos segundos, apagarse. Quité mi mano de la boca de Andy.
-Para que me tiras- se quejó.
-Marye casi nos descubre- dije en voz baja, suponiendo que nuestra protegida aún no se abría dormido.
Andy me miraba con cara algo comprensiva.
-A si que tu padre es Aro- dice- ¿Es que acaso Aro ha tenido mujer?
-No me hables de eso- dije intentando dejar el tema.
-¿Qué fue de tu madre?- Maldita Andy acaba de dar con un tema que no quiero tocar.
-Ojalá lo supiera-
Andy observó mi mirada nostálgica. De pronto una voz nos interrumpido.
-¿Que hacéis aquí vosotras?-

miércoles, 6 de febrero de 2013

14. Desastre de partido.


Es corto si. Pero al señorita Eris me mete prisita. Y además me ha gustado la idea de cortarlo donde se corto. Espero que os guste.

Narra Eve:

Nos reíamos mucho de camino al campo de fútbol. Cada anécdota de Micky era mucho más graciosa que la anterior. El único que no parecía divertirse era Micky, que más bien se cabreaba.
Llegamos a un campo de fútbol bastante grande. Listos para aquel partido colocamos el balón en el centro del campo listos para empezar. Sacaba el Inazuma. Sinceramente tenía algo de miedo de los que podíamos hacerles. Nuestro fútbol no era muy seguro. Eris, Roky, Marye, Cris, Bea y Andy miraban desde fuera del campo sin saber a quien animar.
El balón empezó a rodar por el campo. Habíamos decidido hacer lo mismo de siempre. Dejar que tiraran a puerta y luego ir a meter gol nosotros, técnica que nunca fallaba. Se quedaron extrañados cuando vieron que no hacíamos nada por evitar su llegada a la portería. Axel tiro con su “tormenta de fuego”, mi primo lo mira despreocupado y lo único que hace es colocar la mano enfrente del balón de fuego. No me impresiona que consiga pararlo con facilidad. En cambio al Inazuma si.
-Se acabó mi trabajo- tras esto lanzó el balón al aire.
Mar lo cogió sin problemas y se lanzó al ataque. Harly se le puso por medio pero lo esquiva y se la pasa a mi primo Miguel. Impresionantemente pasa a a tres jugadores del Inazuma.
Así estuvimos un rato jugando un poco con ellos. Hasta que le llegó el balón a mi hermano. No paso a nadie y llegó hasta la portería colándose entre las piernas de los jugadores del Inazuma. Con algo de dificultad vi el color de sus ojos. “Oh oh” fue lo único que pude decir en mi mente antes de salir corriendo detrás de él. Sabía que iba a pasar lo sabía perfectamente. Sus ojos estaban de un color verde oscuro signo de su gran cabreo. Lógico no hemos estado riendo de él todo el rato. Sé hasta que técnica utilizará, su favorita la que él llama “Boom boom”. Demasiado potente, y encima con ese cabreo. Lo peor del “Boom boom” es que afecta también a los que estén cerca de la portería. Nathan. Nathan estaba cerca de la portería. Aquello me hizo correr más y más.

Narra Nathan:

Micky corría hacia la portería con el balón. Impresionante. No sabía que era tan bueno. WOW. Aunque me daba algo de miedo. Se le veía cabreado.
Eve venía corriendo, asustada. ¿Qué pasaba?
Micky empezó a realizar una supertécnica. Dejó el balón atrás y saltó delante de él con tal fuerza que lo elevó un poco. Después dio un salto hacía atrás poniéndose detrás del balón y lo volvió a elevar aun más alto. El balón empezó a brillar con una luz brillante y amarillenta. Dio un par de toques al balón iluminado y lo elevó al aire. Él fue detrás y la luz empezó a invadir poco a poco el campo. Empecé a escuchar gritos de terror “Para, Micky, para”, “No lo hagas”, “Nathan, apartate de ahí”. ¿Apartarme? ¿Por qué? De pronto Eve llegó y me empujó haciendo que cayera y alejándome de la portería. La chica miró a la luz. Micky y el balón se veían en medio de esa luz cegadora. Eran rodeados por chispas. Eve saltó en ese momento y la dejé de ver, sumida en aquella luz. Justo en ese momento Micky le pegaba una buena patada a la pelota y gritó “Boom boom”. El balón y él dejaron de verse. Tras uno segundos invadidos por la luz se notó un pequeño terremoto.

Poco a poco la vista se me aclaró y pude ver al resto también tirados en el suelo, levantándose. Parecían todos vivos hasta que posé mi mirada sobre Micky y Mark estaban desplomados sobre el suelo. Sin abrir lo ojos. Moví mi cabeza hacia un lado y descubrí el cuerpo de mi amiga Eve. Tampoco se levantaba ni hacía ningún movimiento. No se porque, ni pare a pensarlo, pero me levanté cómo pude y fui primero a verla a ella. Sus ojos estaban cerrados y su pelo se tendía sobre el suelo. La zarandeé y llamé, pero nada. No daba señales. Acerqué mi cara a sus labios buscando algún signo de su respiración. Por suerte aún respiraba pero pocas veces. Acerqué mi oído a su corazón algún latido se oía, pero para asegurarme le tome el pulso del cuello. Sonaba, pero débilmente.

domingo, 3 de febrero de 2013

Partido y una futura licántropa.


Narra Eve:

Frenamos al borde del bosque llenas de polvos marrones para tapar la piel pálida Andy, Bea y yo. Unas lentillas de pupilas marrones ocultaban nuestros ojos rojos. La única condición de comportamiento es que hiciéramos que respiramos en algún momento. Que suerte que tienen Roky y Eris no tienen que ponerse ninguna incomodidad para parecer humanas. Reconozco que a veces las envidio.
-Debe ser ese el albergue- dijo Bea señalando un albergue el cual tenía un campo de fútbol detrás y se veían adolescentes jugando.
Se acercaron al lugar y los observaron.
-Estos deben ser el mejor equipo del mundo- dice Roky.
Eran los únicos que llevaban uniforme de fútbol. Me impresiona tener a los mejores en mi deporte favorito, después de arrancar cabezas a los Volturi.
-Será mejor que no nos distraigamos con ellos. Recordad a lo que venimos- dijo Eris.
-Puf, vale. Y quien es Marye- resopló Roky.
-Cómo si lo supiéramos- dijo Andy.
Un balón cayó cerca de nosotras y un chico de cabellos castaños lo recogió. Al levantarse nos observó de arriba a abajo a cada una de nosotras.
-¿Qué miras?- pregunté intentando que parara aquel acto.
-Na-nada- dijo el chico, al que se le sonrojaron un poco las mejillas- ¿Nos estáis mirando jugar?
-No es obvio- dije algo fastidiada.
-¡Eve!- Exclamó Andy- lo siento por la actitud de mi amiga. Os mirábamos porque no se ve todos los días al mejor equipo del mundo.
-Y nos encanta el fútbol- dijo Roky.
-Bueno pues si queréis podéis jugar con nosotros- nos invitó.
-¿En serio? Claro que queremos- dijo Eris.
-No- dije tajante.
-Oh venga Eve- se quejaron las demás.
Andy me miró.
-Chicas id a jugar que yo hablo con Eve- dijo Andy.
¿De que quería hablar?
-Eve, no seas tan sosa. A parte de divertirnos también es una gran oportunidad de acercarnos a Marye-
Tenia toda la razón ¿cómo no lo había visto antes?
-E intenta ser educada con todos- parecía mi madre...mi madre...
Mientras Andy alcanzaba a las chicas, yo sacudía la cabeza quitándome aquellos pensamientos de la cabeza. Fui a paso tranquilo. No había prisa. Cuando llegué se estaban presentando.
-Ella es Bea, Eris, Roky, yo soy Andy, y esa refunfuñona de allí es Eve- dijo señalándome.
-Eh yo no refunfuño- me quejé.
Los chicos se presentaron y las gerentes también. Ninguna de ellas era Marye. Nos colocamos para comenzar el partido. Jugábamos contra cinco chicos llamados Axel, Nathan, Shawn, Darren y Paolo. Debíamos controlar nuestras habilidades ya que no queríamos que supieran que somos...bueno...ya se sabe. El partido comenzó sacando nosotras. Eris pasó el balón a Roky que corría hacía la portería. El tal Shawn se lo quitó con facilidad y sube. Pasando a su compañero Paolo pueden llegar a ponerse delante de la portería. “Circulo de espadas” gritó mientras hacía aquella técnica. Andy, como contraataque, realizó “hojas de otoño”. Demasiado débil creo yo. Esta técnica consiste en que de cualquier parte aparecen un montón de hojas y revolotean alrededor del balón quitándole su velocidad. Y cómo yo había dicho no funcionó y el gol fue inevitable. Decidida a conseguir el empate, salí corriendo hacía arriba. No le avisé a Andy por que nos conocemos desde casi un siglo cómo para saber que vamos ha hacer en el campo. En seguida vi el balón por los aires volando hacia mi. Axel lo intenta pillar en el aire pero me apresuro y salto en busca del balón. Salgo victoriosa y me quedo con el balón. Shawn esta ahí para defender y ejecuta una técnica de defensa “paisaje helado”. Viendo a Bea a mi lado intentando ayudar se la paso, esquivo el paisaje helado y vuelvo a correr. Bea me pasa el balón, sabe que estoy decidida a meter ese gol. El peli-azul, llamado Nathan se coloca en frente de mi. Quiere quitarme el balón pero no el voy a dejar. Rebajándome al nivel humano hago muchos esfuerzos para evitar que me la quite. Es bueno, y mucho. En un momento de nuestra pelea por el balón nos miramos a los ojos. Y lo único que puedo decir en mi mente es WoW. Preciosos ojos. ¡Pero que estoy pensando! Por culpa de ese momento casi me quita el balón, pero he dicho que voy a meter un gol y lo haré. Ya me había pasado y estaba detrás de mi, cuando salto hacia atrás y me vuelvo a poner delante quitándosela. Se había quedado atónito. Lógico acababa de mostrar mis habilidades vampíricas ¡tonta! Ignorándolo saco mi técnica favorita “Ángel Oscuro”. Consiste en que elevo el balón y pego un salto después. En el aire, de mi espalda sale un par de alas gigantes negras y el balón es escondido en un aura negra. Le pegó una patada y sale disparado hacia la portería. Darren no tiene el tiempo suficiente para realizar su técnica y el balón entra en la portería. Todos me están mirando cuando caigo al suelo.
-¡Cómo mola!- exclama el castaño que cogió la pelota antes, el cual se llama Mark.
-¿Como has hecho ese salto? El de antes- me pregunta Nathan poniendo en una situación algo incómoda ¿qué le decía ahora?
-Em...gimnasia- fue lo único que me salió.
-Ah- dijo algo extrañado.
Utilice mi poder y observe sus sentimientos. Estaba confundido. Lógico.
-Y si merendamos- dijo una chica de pelos violetas llamada...cómo era...Camelia.
Nos invitaron a merendar con ellos y los conocimos un poco mejor. Vale me caen bien, no lo niego. Pero hubo uno que me cayó muy bien la verdad, Nathan, con el que me había peleado antes por el balón y al que había dejado atónito.
-Menudo tiro tienes- me dijeron por detrás.
Me giré ante aquellas palabras. Era una chica de pelo castaño y ojos del mismo color.
-Gracias- dije a su alago.
-Me han dicho que te llamas Eve ¿verdad? Yo soy Marye-
¡Marye! Mis amigas estaban igual de paralizadas que yo, pues habían escuchado la conversación.
-Pasa algo- dijo Maye.
-No...no pasa nada- dije.
En seguida se unió a la merienda y la conocimos. Viendo cómo era le costara adaptarse cuando se convierta en licántropo. Tenía una año menos que yo y, aunque solo fuera un año, mi instinto protector se activó con ella, algo que no me gusta. La tarde pasó volando. Y reconozco que me lo pase bien.
-Será mejor que nos vallamos ya son las diez de la noche- dijo Andy.
-Jo venga quedaros un rato más- se quejó Darren.
-Lo siento pero ya es tarde. Gracias por la cena-
Nos fuimos de allí y nos escondimos en el bosque.
-Será mejor que alguien se quede a vigilar a Marye por la noche. Nunca se sabe cuando pasará la transformación- dijo Eris inteligentemente.
-Es verdad. ¿Alguien se ofrece?- dijo Bea.
-Yo- fue un impulso de mi instinto protector quería protegerla. Aunque me saltara mi noche de “juegos” con los Volturi.
-¿En serio?- dijo extrañada Andy.
Asentí energicamente.
-Muy...muy bien- Andy no se lo creía aún- te vemos mañana. Adiós.
Se fueron de allí. Y yo fui a buscar la ventana de la habitación. Tras varias ventanas encontré la suya, que estaba abierta, y me senté con la piernas estiradas sobre el pequeño borde y la espalda apoyada en un lado de la ventana mientras observaba dormir a la futura licántropa.