martes, 1 de septiembre de 2015

Imagina #7: Axel & Annie - Cute

Leíste de nuevo las entradas: Inazuma Japón vs. Unicorn. Tus dos equipos favoritos en directo. Respiraste hondo y avanzaste en la cola de entrada. Te acompañaban tu hermano y sus amigos, así que eras la única mujer del grupo. No tenías ninguna amiga a la que le gustara el fútbol como a ti así que no tenías otra opción que ir con ellos. Y si alguna quería ir era solo para babear al verles y no admirar su juego. Si, están muy buenos, lo reconocías, y te encantaban, pero no solo los admirabas por eso.

Una vez estabais en vuestros asientos de segunda fila (tu hermano tenía un don para conseguir los mejores asientos a los mejores precios) comenzó el partido. El público gritaba eufórico y te contagiaste. Observaste detenidamente a cada uno de los jugadores que salían, por fin podías verlos en persona. No pudiste reprimir morderte el labio cuando Axel Blaze salió al campo con su diez a la espalda, era tu favorito. Junto al banquillo del Inazuma, en unos asientos del público en fila privilegiada, estaban varias jugadoras del Inazuma Girls, tu equipo femenino favorito. Tampoco pudiste reprimir un gritito al verlas y tu hermano y sus amigos al darse cuenta también de que estaban comenzaron a babear igual que habrían hecho tus amigas al ver al Inazuma. Viste como Eve Evans, la capitana, se inclinaba un poco sobre la vaya que separaba al público del campo y daba un beso de ánimo a su novio, Nathan Swift. Te imaginaste por un momento aquello con Axel afgsgajdhajes

El partido comenzó con fuerza y el empate a cero se mantuvo durante más de la mitad de la primera parte. Era un simple amistoso, pero todos ansiaban la victoria y el público estaba harto de aquel molesto cero a cero. Axel estaba dispuesto a cambiarlo, corrió con el balón a sus pies regateando a todo aquel que se le ponía por delante y una vez estuvo en la portería se elevó para realizar una nueva supertécnica. El público se levantó esperanzado, incluida tú, pero por desgracia no salió bien, y el balón se desvió de su objetivo y se dirigió hacia...ti. Con tanta gente a tu alrededor poco pudiste hacer para esquivarlo y el balón te dio de lleno en la clavícula izquierda. Al caer sobre el asiento te agarraste la zona herida con la mano sintiendo el calor del fuego en tu piel. Todos los presentes, incluidos los jugadores, estaban pendientes de ti. Pero tardaron menos de un minuto en reanudar el partido y en llevarte a la enfermería del estadio. Tu hermano te acompañó pero le dijiste que se fuera, no querías que se perdiera el partido. La enfermera, una mujer de unos cuarenta, te trataba la zona afectada cuando alguien apareció en la puerta. Elevaste la mirada y tu respiración se congeló de repente. Aquella camiseta que tanto adorabas ya la tenia llena de sudor, pero su pelo seguía perfectamente ordenado. Tu corazón comenzó a latir a cien por hora, Axel Blaze era tu gran debilidad. Y ahí estaba. A dos metros de ti.

-¿Estás bien?- preguntó preocupado mientras acortaba la distancia.

-S-si- tartamudeaste y soltaste un pequeña sonrisa.

-Siento mucho lo que ha pasado, no debí hacer esa técnica cuando aún no la tenia dominada, soy idiota.

-N-no tra-tranquilo no ha sido nada grave s-solo un moratón- dijiste lo mejor que pudiste.

Se acercó a ti aún más y se quedó a un par de centímetros para poder analizar la herida.
Estabas un poco avergonzada porque estabas sin camiseta ya que te la habían tenido que quitar para chequear toda la zona y solo llevabas el sujetador. Agarró suavemente tu hombro y observó el moratón.

-Uff me alegro de que no haya sido nada, estaba realmente preocupado- te dedicó una sonrisa que te derritió por dentro.

Aun no podías creer que él estuviera allí.

-Deberías estar en el partido- dijiste ya decentemente.

-Le pedí a Travis que me dejara salir, después de todo me iba a sacar en unos minutos.

-¿Solo para verme? - dijiste esquivando su mirada, te ponía realmente nerviosa no solo porque fuera tu ídolo.

-Si, me he quedado muy mal al ver que te había hecho daño.

-Ya está- dijo la enfermera- Solo tendrás que echarte esta pomada durante un par de días y se desinflamara. Toma, quédatela- te entregó el bote- Puedes irte a terminar de ver el partido.

La mujer te entregó tu camiseta la cual era del inazuma y lucía el número diez y el apellido "Blaze" a la espalda. Al verlo Axel soltó una sexy sonrisa de lado y tú no pudiste evitar sonrojarte.
Te acompañó de nuevo a las gradas y el salió al campo, no sin antes lanzarte una sonrisa.
El partido era liderado ahora por el Unicorn 1-0 pero poco le costó al Inazuma remontar a un 1-2. No pudiste apartar la mirada de Axel en casi todo el tiempo, y a tu corazón le daba algo al ver que de vez en cuando el también miraba en tu dirección.

El partido acabó con la victoria de tus chicos del Inazuma, aunque que hubiera ganado el Unicorn tampoco te hubiera importada pues era otro de tus favoritos. A la salida un montón de gente se aglomeraba esperando al autobús de los equipos y tu hermano consiguió coger sitio a tiempo junto a la vaya de seguridad. Los jugadores comenzaron a salir cuando la noche ya cubría el cielo y conseguiste hacerte una foto con Mark del Unicorn y con Erik Eagle. Al aparecer el Inazuma conseguiste una sonriente foto con Mark y su autógrafo y esto se repitió con varios como: Xavier, Shawn, Jack, Nathan y Darren.
Comprobabas las fotos durante un par de segundos y al elevar la mirada para intentar conseguir con alguno más te encontraste con Axel caminando hacia a ti, no solía interactuar mucho con las fans y te sorprendió.

-¿Qué tal? ¿Sigues bien?

-Si, deja de preocuparte- respondiste soltando una pequeña risa.

-Okay, lo siento es que no quiero que acabes lesionada por mi culpa- sonrió.

-Todo estará perfecto si me firmas- dijiste mostrándole tu cuaderno con fotos de los chicos.
Él sonrió y agarró el cuaderno escribiendo bajo su propia foto tras preguntarte tu nombre.

-Ya que estamos- dijo y te cogió el móvil para sacarse una foto contigo.

Esa era tu favorita.

Casi todos se habían subido ya al bus así que se marchó de allí regalándote de nuevo una sonrisa. Abriste tu cuaderno rodeada de gritos y pitidos de gente y leíste lo que puso:

"Para mi pequeña y dolorida, Annie. Espero verte otra vez con esa camiseta sea en otro partido o en mi casa ;)"

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Siento que no sea mix Annie, pero no se me ocurría como meter hot. Si eso te haré una segunda parte para compensar.

Imagina #6: Xavier & Aroa - Mix (Hot, cute, fight)

De nuevo aviso de que es un imagina hot, bastante salido de tono.

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-¡¿Por qué siempre tienes que ser siempre tan exagerada?!- te gritó desde el salón.


-¡¿Exagerada?!- gritaste estampando el trapo sobre la encimera y dirigiéndote al salón- ¡Eres tú el que me provocas dejando que todas esas putas liguen contigo!


-¿Ves? ¡Haces un mundo de todo! Que liguen conmigo no significa que yo les siga el rollo- replicó.


-Entonces ¿por qué no les paras?


Tu sangre hervía dentro de tus venas. Llevaba repitiéndose todo aquello muchas veces.


-¡Contigo también ligan muchos y no te lo echo en cara así!


-¡Les metes de hostias antes de que pueda hacer nada!


-¡Pues haz tú lo mismo!


-¿En serio me estás proponiendo eso?- preguntaste sarcástica y a la vez sorprendida.


-Molaría, ver una pelea de gatitas por mi- dijo orgulloso.


Agarraste el primer cojín que encontraste y se lo lanzaste a la cara con toda la fuerza que te proporcionaba la ira y saliste de la sala para subir las escaleras. Entraste en el baño y cerraste la puerta de un portazo. Te apartaste los pelos de la cara y observaste tu reflejo en el espejo. Tenías las mejillas rojas y el pelo completamente despeinado. ¿Cómo no era capaz de entenderlo? Eras consciente que Xavier era un futbolista famoso al que muchas querían en su cama, pero tu solo pedías que cada vez que una de esas zorras se le acercara para ligar las mandara a la mierda. Aunque puede que sí que exageraras un poco después de todo.


Unos suaves golpes en la puerta te sacaron de tus pensamientos.


-Aroa….- dijo Xavier al otro lado de la puerta- Abre, por favor.


-Está abierta…- suspiraste enterrando tu rostro en la palma de tu mano.


Oíste cómo abría la puerta y entraba en la pequeña estancia.


-Lo siento- susurró rodeándote la cintura con sus fuertes brazos.


Quitaste tu mano de la cara y dejaste que apoyara su cabeza sobre tu hombro.


-Siento haber exagerado las cosas- dijiste cerrando los ojos y concentrándote en la sensación que te producía tenerlo abrazado a ti así.


-No, tenías razón. Tengo que empezar a dejar más claro que soy tuyo- dejó un beso en tu cuello.


-Y deberías intentar encontrar una manera más tranquila de dejar claro que yo soy tuya- dijiste recordando la última paliza que le pegó a David Sandford al intentar coquetear contigo.


-Lo intentaré- dijo soltando una pequeña risa.


-Aún así estoy enfadada eh, no te creas que así lo has arreglado del todo.


-Bueno tengo mis trucos…- sentiste un pequeño y excitante mordisco en la piel de tu cuello.


Continuó dejando besos y mordiscos por todo la piel que podía alcanzar.


-Xavier no, así…- un pequeño gemido se te escapó-...no.


Te giraste para impedir que continuara, pero te acorraló contra el lavabo. Antes de que pudieras decir nada atacó tus labios sin dudar en meter la lengua consiguiendo que cedieras. Agarró tus muslos y te obligó a subirte al lavabo. Rodeaste su cuello con tus brazos y agarraste su pelo rendida a sus caricias. Xavier agarró tu trasero para elevarte y tú rodeaste con las piernas su cintura. Te llevó hasta el dormitorio y te tumbó en la cama con él encima. Aunque estuvieras enfadada era imposible no ceder a su tacto. Se deshizo de tu camiseta, más bien su camiseta, que era lo único que te cubría el cuerpo pues te llegaba hasta la mitad de los muslos. Tiroteaste del bajo de su camiseta intentando que el hiciera lo mismo mientras seguías besándolo. Se separó y terminó de quitársela. Xavier iba a posar de nuevo sus labios sobre los tuyos, pero tu le paraste y le indicaste que también se deshiciera de sus pantalones. Tras soltar una pequeña risa te hizo caso y volvió a tumbarse sobre ti. Recorriéndote todo el cuerpo con sus labios te quitó la ropa interior que te quedaba y comenzó a provocarte en tus zonas más íntimas como solo él sabía. Tus gemidos invadieron la habitación y lo poco que te quedaba de enfado se desvaneció. Xavier paró sus caricias justo cuando estabas a punto, dejándote algo mosqueada, pero enseguida se quitó su bóxer, buscó un preservativo y empezó con “lo bueno”. Comenzó lento y provocativo. Tú intentabas mover tus caderas para agilizarlo, pero te lo impedía y te frustraba. Poco a poco subió la velocidad hasta que llegasteis al ansiado orgasmo y clímax.


Se tumbó a tu lado apoyado en un codo para poder observarte mejor mientras te recuperabas.


-¿Arreglado?


-Ya te digo- dijiste con la respiración aún irregular.

-Odio pelearnos, pero adoro las reconciliaciones- dijo dejando un suave beso sobre tus labios.