miércoles, 5 de agosto de 2015

Imagina #4 (parte 2): Harley & Nerea

La patada que recibió en el estómago hizo que Harley se encogiera y retrocediera unos pasos. El rostro de tu padre era pura furia. Se notaba que estaba disfrutando el momento, que aquello lo llevaba deseando hacer desde hace ya tiempo. No podías dejar que siguieran y saliste del coche con la camisa aún algo desabrochada.

-¡Parad!- gritaste con la poca fuerza que tenías- ¡Parad, por favor!

Todo esfuerzo en vano.

Harley consiguió recomponerse y descargar un fuerte golpe contra tu padre que logró hacer que tambaleara. Aunque tu padre ya tenía sus cincuenta años siempre se había mantenido en forma lo que le permitía estar de igual a igual con Harley.

Intentaste interponerte entre ellos, pero la ira les recorría la sangre y al intentar agarrar a Harley y separarlo, ninguno de ellos se dio cuenta y, sin quererlo, uno de los brazos te golpeó en el costado haciendo que soltaras un pequeño grito de dolor, te tambalearas y casi cayeras al suelo.

-¡Nerea!- exclamó Harley al darse cuenta dejando de prestar atención a la pelea.

Aprovechando aquel momento de guardia baja, tu padre descargó un fuerte puñetazo en la mejilla de Harley, tirándolo al suelo.

-¿Ves lo que has hecho?- gritó tu padre a Harley- Le has hecho daño y eso es lo que seguirás haciendo si estas cerca de mi hija y no puedo permitirlo.

El surfero solo consiguió incorporarse un poco apoyándose con las manos sobre el suelo de la carretera.

-¡No!- gritaste aún más fuerte- ¡Tú eres el que me hace daño!

Los ojos amoratados de tu padre te miraron fijamente, confusos.

-¡Eres tú, el que me intenta alejar de todo lo que amo! ¡Y ese todo es Harley! ¡Sé que no es exactamente un modelo a seguir, pero él nunca me ha hecho daño ni lo hará, estoy segura!

-Te equivocas.

-No, te aseguro que no me equivoco. Me ha demostrado de mil y una formas que me quiere, hemos pasado por casi todo lo que una pareja puede vivir y sigue a mi lado, celos, secretos, distancia… incluso un posible embarazo y nunca me ha dejado. Joder, estaba dispuesto a dejar todo atrás por escaparse conmigo, papá. No sabes lo que me duele que no te des cuenta.

-A mi me duele más que seas capaz de dejarnos a todos solo por un sinvergüenza- contraatacó.

-No lo haría si tu lo aceptarás, tú eres el culpable de todo esto. Mamá lo aceptó, ¿por qué cojones no lo haces tú?

-Porque quiero lo mejor para ti- dijo suavizando su tono.

-¿Lo mejor para mi? ¿Así que lo mejor para mi es separarme de la persona a la que quiero? No quiero que arregles mi vida según lo que tu crees que es mejor para mi. Yo sé mejor que nadie lo que es mejor para mi. Lo mejor que tú puedes hacer por mi es aceptar mis decisiones, aconsejarme, pero sin pasarte. Tengo dieciocho años, casi diecinueve, soy una adulta, ya no tienes derecho a controlar mi vida. Aprendo de mi errores y Harley no es uno de ellos.

Te observaba sorprendido, era la primera vez que eras lo suficientemente valiente para enfrentarte a tu padre y su obsesivo control sobre ti. Incluso Harley, aún recostado a tu lado, se sorprendió.

-Ahora tienes solo dos opciones papá. O aceptas mi relación con él, aunque en el fondo no quieras, y así volveré a casa contigo. O la sigues rechazando, dejando que me vaya y que te odie. Tú eliges.

Hay dos opciones. Dos finales posibles. Nerea lo ha dicho, tú eliges. ¿Qué quieres que haga su padre?

sábado, 1 de agosto de 2015

Imagina #5: Shindou & Angy - Cute / Hot

Este imagina como ya dice el título tiene algo de "hot" cosa que creo que todas entendéis, yo aviso jajaja 

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Shindou aparcó el coche enfrente de la gigante casa de campo. Tu cuerpo comenzó a temblar aún más. El chico te observó desde el asiento del piloto y colocó su mano sobe tu muslo.

-Vamos, todo irá bien- dijo dulcemente.

Cogiste aire y asentiste. Salisteis del automóvil y Shindou te agarró de la mano antes de subir las escaleras que daban a la puerta de la casa. Cada escalón que avanzabas te producían más nervios, pero la mano de Shindou sobre la tuya de daba algo de seguridad. Al llegar a la puerta tu chico llamó al timbre y una mujer de cabellera castaña abrió.

-Por fin llegáis- dijo con inmensa dulzura.

-Hola mamá- dijo Shindou dándole un beso en la mejilla- Ella es Angy.

-Ya era hora de conocerte cariño- dijo dándote dos besos. 

Llevabas con Shindou casi dos años y no habías conocido a ninguno de sus familiares ya que os habíais conocido en un torneo de fútbol y ni siquiera Shindou veía a sus familiares mucho porque estaba siempre de partido en partido y entrenando fuera de su ciudad. Esta vez decidió llevarte porque, a parte de que ya era hora, te había pedido matrimonio. Si, en dos meses te casabas con él, muchos dirían que era demasiado rápido, pero os daba igual, ya habías pasado por casi todas las situaciones que una pareja podía pasar y ahí seguíais. 

-Es guapísima- dijo tu suegra mirándote de arriba a abajo.

-Gracias- dijiste tímida.

Tu primera impresión era maravillosa, pero aún te quedaban muchos familiares por conocer. Ya sabías que los padres de Shindou tenían mucho dinero así que no te sorprendió aquella casa de campo tan grande ni la preciosa decoración del interior. 

-Pasar al salón, está tu tía, Shindou.

Conociste a varios tíos y primos de tu futuro marido y aunque eran realmente encantadores todo aquello de golpe te agobiaba un poco. Por suerte Shindou estaba siempre a tu lado. 
Para poder conocer bien a la familia ibais a quedaros durante todo el tiempo que quedaba hasta la boda y tu suegro ofreció que se celebrara la ceremonia en el campo que había tras la casa para que así fuera más intima y privada, tu novio era famoso después de todo y la prensa adoraba las bodas, así que aceptasteis la propuesta sin pensarlo dos veces. 

El día pasó y aunque creías que hoy habías conocido a todos resulta que había más familiares por conocer que no habían podido venir aún. La madre de Shindou os guió hasta vuestra habitación. Era realmente maravillosa:




-Pensé que iríamos a mi habitación - dijo Shindou.

-Bueno como supongo que dormiréis juntos, pensé que sería más cómodo en una cama doble y le he dejado la tuya a tu primo.

-Oh claro, gracias. 

-Buenas noches- dijo antes de cerrar la puerta.

Había sido un día largo y tenías unas ganas tremendas de tirarte en la cama. Comenzaste a desabrocharte la camisa cuando sentiste unas manos rodeándote la cintura y unos labios posándose sobre tus cuello. Era obvio quien era. Subió sus besos hasta tu oreja y te susurró.

-Ves, todo ha ido bien.

Suspiraste cerrando lo ojos.

-¿Cansada?

-Mas bien agobiada.

-Bueno pues yo se como relajarte. 

Continuó dejando besos por todo tu cuello y mordisqueando tu oreja mientras terminaba de desabrocharte el mismo la camisa. Comenzó a introducir una mano en tus pantalones a la vez que mordía levemente tu piel bajo tu mandíbula. No pudiste reprimir tus gemidos cuando sentiste sus dedos recorrer tu zona íntima.
Se mantuvo así durante un rato haciéndote sentir de todo hasta que te giraste para tenerle cara a cara y te percataste de que no llevaba la camiseta. Recorriste con las yemas de los dedos sus músculos. Shindou colocó sus manos sobre tu trasero y te besó comenzando una batalla con tu lengua. Te quitó del todo la camisa y te empujó levemente para tumbarte sobre la cama. Se recostó sobre ti sin dejar de besarte. De pronto paró, se incorporó y recogió una manta de un estampado realmente antiguo que había justo a tu lado.

-¿Qué pasa preguntaste?

-Esta manta la hizo mi abuela- dijo- La llama "la fabrica niños"

Al entender el sentido se la quitaste y la tiraste al suelo. Le agarraste del cuello y le volviste a besar. En poco tiempo ya estabais desnudos y Shindou se introducía en ti. Tu hacías todo lo posible para callar tus gemidos, no querías que toda su familia os escuchara, pero Shindou te lo ponía difícil. Tras el orgasmo y el clímax te quedaste dormida sobre su pecho.

Los días pasaron y la boda estaba  a la vuelta de la esquina. Todo estaba ya preparado. Pero aquellos últimos días había algo que te preocupaba más y no sabías como decírselo a Shindou. Cogiste aire y te decidiste a decirlo aquella misma mañana, la boda era al dia siguiente y no podías perder más tiempo. Te levantaste de la cama decidida a buscarlo, te pusiste una camiseta y unos shorts, no querías salir por ahí en pijama ni con la camiseta de Shindou como solías hacer pues su familia estaba allí, y saliste. Ya en el pasillo escuchaste las notas de un piano y reconociste la canción que Shindou llevaba practicando desde hace ya hace unos días. Al llegar al salón lo viste sentado al piano, sumido en su música. Ibas a dar el paso para decírselo, pero tenías miedo de que no le gustara la idea y acabara alejándose de ti. No, confiabas en él, no podías esconderle aquello.

Te acercaste por detrás y le abrazaste, él no se asustó ya sabía que eras tú, no era la primera vez que lo hacías.

-Buenos días- dijo con su voz ronca de las mañanas.

-Buenos días- respondiste y te sentaste a su lado en el banco. 

Él continuó tocando algunos notas y tú simplemente observaste cogiendo fuerzas para decirle aquello.

-Oye- dijo- ¿Estás segura de lo de mañana?

-Si, claro, ¿por qué dices eso?- preguntaste sorprendida.

-No, nada, es que te he visto rara estos días y pensé que te estabas arrepintiendo- su mirada estaba perdida en las teclas que tocaba aleatoriamente y viste algo de alivio en sus ojos ante tu respuesta,

-No es por eso- dijiste apoyando la cabeza sobre su hombro.

-¿Entonces?

-Tenemos un problemita...

Aminoró la velocidad de sus dedos sobre la teclas al oírlo.

-La manta "fabrica niños" ha funcionado...- susurraste haciendo que la música parara de inmediato. 

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Pedido de Angy completado. 

El siguiente será el de Annie, que en teoría ya esta hecho, pero al ser de Axel quería esperar un poco ya que ya hubo uno de él. El otro problema que hay es que me pediste uno mix y solo lo he hecho cute, pero haré sino como con Nerea y te haré una segunda parte.