domingo, 28 de abril de 2013

16. The Moment I Knew (el momento que supe)


Este capi está inspirado en una canción, la pondré al finalizar el capi traducida.

Poco a poco me he ido mejorando pero se mejor que nadie que las secuelas no desaparecen.
Hace poco fue mi cumpleaños. Por fin tengo los 14. Pero no fue el mejor de todos, ni si uno de los mejores. Ni siquiera fue bueno. Fue el peor de todos. Antes del 27 de diciembre era la chica más feliz del mundo al saber que iba a venir él...Nathan. Pero...

<Flash Back>
Bajé las escaleras para saludar a todos los invitados.
-Vaya estás guapísima- me alaga mi prima Fani.
-Gracias- dije.
-Ves. El pintalabios rojo te queda muy bien- me dijo mi prima Raquel.
-Si. Tenías razón- le dije.
-Y me encanta el vestido.
Después de darles dos besos seguí saludando al resto.
<Flash Back>

No quería seguir recordando aquel día pero no hay forma de frenar al recuerdo.

<Flash Back>
Mi mirada estaba totalmente clavada en la puerta esperando a que apareciera Nathan. Pero el tiempo pasa.
-Vaya Nathan aún no ha venido- dijo Andy a mi lado- ¿sabes algo de él?
Aquella pregunta hizo que todo volviera a mi mente. Como dijo que iba a venir. Que iba a estar allí.
-Nathan no ha podido venir aún porque Lili le había pedido no se que cosa- me explica Mark.
<Flash Back>

De alguna manera u otra Lili siempre se mete entre Nathan y yo. Me insulta sin motivo ¿qué le he hecho? Si, puede que me esté acosando pero no lo doy importancia...¿debería?

<Flash Back>
Las horas pasan y lo único que quiero es estar sola con mi mundo. Pero el Inazuma y mis mejores amigas saben cuando algo va demasiado mal y me siguen. Ya se que lo único que quieren es ayudarme pero necesito estar sola solo un rato.
Ya en el baño intento no derrumbarme. Pero la depresión empieza y me digo una y otra vez con esperanza lo que dijo “Estaré allí”
<Flash Back>

No quiero seguir recordando quiero seguir con mi vida sin derrumbes.

<Flash Back>
Todos estaban a mi alrededor y la tarta delante mío. Encima de uno y el cuatro dos pequeñas llamas que debía apagar de un soplido. El Cumpleaños Feliz empezó a entrar por mis oídos sin saber que cara poner. Pero alguien sigue faltando. Nathan.
<Flash Back>

Todo aquello se produjo como a cámara lenta. Un cumpleaños que duró demasiado.
La puerta de mi habitación se abrió dejando pasar a Roky. Ni siquiera me molesté en preguntar que hacía aquí. Lo sabía de sobras.
-¿Estás bien?- preguntó tímidamente.
Le sonreí. Pero Roky es amiga mía desde hace mucho tiempo y ya sabe cuando mis sonrisas son falsas.
Rocky se sentó al otro lado del banco en el que yo me encontraba. Aquel pequeño saliente pegado a la ventana y encajado en dos paredes, en el que me sentaba a pensar y ordenar mis recuerdos.
-No se que decir- dice observándome.
-Y entonces ¿para qué vienes?- dije algo borde.
-Pensé que estaría bien que te desahogaras. Que con alguien de ello.
Deje que un silencio nos incomodara para poder coger fuerzas y no derrumbarme mientras lo suelto todo.
-Me dijo que vendría- comencé.
-A lo mejor tenía algo más importante que hacer- dijo intentando defender a Nathan
-Mark me dijo que Lili le había pedido algo. No sabía el qué.
Roky no supo que decir.
-Siempre está ahí. Siempre está Lili entre Nathan y yo. No se si pensar que lo hace aposta o que.
-No le hagas caso. Solo tiene envidia. Nathan y tu siempre os habéis llevado muy bien. Y creo que tiene miedo de perderlo por tu culpa.
Me reí de aquello. Que tontería.
-¿De qué te ríes?- preguntó.
-Envidia de mi. Venga ya.
-Si. Y mucha. Yo creo que al final Nathan se dará cuenta de que Lili no es para él. Además él nunca le ha dicho de salir a Lili. Ni le ha dicho “Te quiero”. Es que Lili siempre esta encima de él. Y no le deja verte –yo seguí riéndome.
Imposible. Sentí la suave patada de Roky en mi pierna.
-Auch- me quejé aunque no fue muy fuerte.
-Tu tienes muchas oportunidades. Yo en cambio nunca podré ser algo más que una amiga apara Shawn.
¡¿Qué?! ¿¡Cómo?! ¿¡Qué me está contando?! ¿¡Desde cuando?! Le gusta Shawn y nuca me lo ha dicho.
-¿Te gusta Shawn?- dije.
Roky se sonrojó.
-Un poco. Puede que más que un poco. Bastante. Mucho. Me gusta mucho lo admito- se sinceró.
-Hacéis buena pareja- comenté intentando sacarle una sonrisa.
Al final siempre acabo animando. Que cosas. Y lo consigo, una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
-No estamos con mis problemas amorosos si no con lo tuyos- dijo tras sacudir la cabeza- ¿hablaste con él?
Asenti.
-¿Qué te dijo?

<Flash Back>
Ya se habían ido todos y el reloj marcaba la una de la madrugada. Me senté a lo indio sobre mi cama para reflexionar sobre todo lo que había sentido en aquella fiesta. Estaba demasiado confundida. Sonó mi móvil. En la pantalla pude su nombre. Dudosa lo cogí.
-Si- dije.
-Hola Eve. Lo siento pero no he podido ir- dijo Nathan.
-Yo también lo siento- respondí decidida- Ya nos veremos en el mundial. Adiós.
-Adiós- se despidió.
Colgué.
<Flash Back>

-No lo entiendo.
-¿El que?
-¿Por qué tu también lo sentías?- aclaró Roky.
Respiré hondo.
-Porque ese momento fue el momento que supe que no merecía la pena seguir enamorada de él.

Esta canción es la que se supone que mi personaje a escrito sobre todo esto. Como el capi esta canción se llama "The Moment I Knew" de Taylor Swift.


Ya sé que estos últimos capitulo están girando demasiado entorno a mi personaje pero en el siguiente capi ya no tendré tanto protagonismo os lo prometo.



lunes, 8 de abril de 2013

Amor y Mafias.


Este relato lo he escrito para un concurso literario y quería saber si os gusta. Disfrutadlo.

Me froto las muñecas. Aquellas esposas dejaron marca en mi piel. Ya van tres veces en esta semana que la policía me coge. Tampoco es que me importe mucho. Al que si le importa es al hombre que exclama insultos al aire para desahogarse en el pasillo de la casa, mi padre. De pronto la puerta de mi habitación se abre de golpe dejando entrar a aquel hombre. Este la vuelve a cerrar y me mira. En su mirada pude distinguir la ira, que parecía intentar contenerse. Y se queda ahí parado, como si intentara fulminarme con la mirada o esperara algo de mi.
-Puedes empezar cuando quieras con el discursito- le animo para que se pasara cuanto antes.
-¿Por qué no te quieres dar cuenta que todas estas tonterías que haces me perjudican en mi trabajo?- dice.
-No sabía que ser jefe de una mafia era un trabajo- le replico recostándome cobre la colcha.
Su mirada se torna aún más cabreada y cada vez le es más difícil contenerse. Seguro que ahora mismo me pegaba un tiro como al resto y se quedaba tan ancho. Pero ser su hija tiene ciertos privilegios. Tengo que reconocer que me gusta hacer que esté a punto de explotar de ira.
-Tienes dieciséis ya para entender estas cosas, Ángela. Mira tengo muchos temas que resolver y no estoy para aguantarte. Ya hablaremos más tarde- y sale de la habitación cerrando la puerta.
Parece que esta vez me he librado, de momento.
La puerta se volvió ha abrir y entra Julia, la criada de la familia, o asistenta para ser más finos. Julia era la única con la que me llevaba bien de toda la casa. Y con “toda la casa” no me refiero a la familia porque si hablamos de familia solo tengo a mi padre ya que mi madre murió hace varios años. La causa no fue ninguna enfermedad ni nada por el estilo si no que una mafia enemiga de mi padre acabó con ella. Yo no recuerdo muy bien lo que pasó. Solamente tenía cinco años y solo recuerdo que todo era un caos en la casa y un disparo.
-Podrías hacer caso a tu padre por una vez en la vida- me propone Julia.
-Deja que lo piense- hice el típico sonido de estar pesando- No.
La criada suelta un suspiro y me lanza un pantalón y una camiseta de pijama de la cesta de ropa limpia que tiene bajo su brazo.
-Cámbiate. Y a dormir- y tras decir eso sale de la habitación.
-Y la cena- grito intentando que me escuche al otro lado de la habitación.
-Te aguantas. No te mereces la cena después de que te haya tenido que traer la policía tres veces en esta semana- grita con autoridad.
Podría decirse que es mi segunda madre.

Y suena ese pitido infernal. Elevo la mano hacia el despertador con la intención de apagarlo pero lo único que hago es tirarlo al suelo. Poco a poco y con mucha pereza me levanto de la cama. Después de dejar el despertador en su sitio me voy al baño y me preparo para otro aburrido día en el instituto.
Cierro la puerta principal de mi enorme casa, o mansión, como queráis llamarla, y observo de lejos como mi padre se larga a ocuparse de uno de sus negocios en su deportivo negro seguido de otros varios coches que lo acompañan, por protección. Cosas de las mafias, tampoco es que lo entienda mucho. Nunca me he parado a estudiar el trabajo de mi padre.
Una vez los coches hubieron desaparecido de mi vista, agarro la bicicleta y salgo pedaleando hacia el instituto.

Salgo del baño, harta de que los profesores me echen la bronca por no atender. Puede que no atienda pero luego apruebo los exámenes, no con sobresalientes pero los apruebo. Hay gente que esta con el móvil, comiendo o hablando sin atender ni pizca y yo, que por lo menos me cayo y no hago nada más que dibujar algún pequeño dibujo, me llevo las broncas.
Odio y seguiré odiando esta sociedad en la que te critican por todos lo que haces. No se si se enteran de que no quiero ser un clon más de la sociedad. No me gusta ser igual que los demás. Soy diferente y por ello ya me marginan y critican. No me importa mucho, que hagan lo que quieran, pero da rabia.
De pronto siento un empujón y la pared en mi espalda. No había nadie en aquel pasillo más que mi querido amigo Jaime, hijo del jefe de otra mafia enemiga de mi padre. Tiene más mafias enemigas que pelos en la cabeza. El castaño me apreta más contra la pared colocando su mano en mi cuello, en posición de amenaza. Su mirada era fría y amenazadora.
-¡Suéltame!- exclamo quitándome al chico de encima.
-Explicame por qué coño tu padre quiere acabar con el mío- dice aún más cabreado de lo que parecía.
Sus palabras me dejaron paralizada.
-Qué mi padre quiere ¿qué?- digo sin entender mis sentimientos ante eso.
-Acabar con mi padre, liquidar, matar a mi padre.
-Ya, ya lo sé. Pero ¿por qué?- no entiendo porque me importa la verdad, pero de alguna manera u otra me importa.
-Eso quiero saber yo.
-No me lo creo.
Mi padre es jefe de una mafia peligrosa pero no mata porque si. Tiene que haber una razón.
-Y si es verdad habrá hecho algo para merecérselo- sigo diciéndole.
-No ha hecho nada- me contesta.
-Y tú que sabes- le replico.
-Para tu información yo me preocupo de lo que hace mi padre.
Justo en ese momento aparece mi profesora de matemáticas.
-¿Qué hacéis vosotros aquí? Marchaos al recreo de una vez- nos exige dándonos un pequeño empujón hacia la puerta de salida.

Dudo. Dudo de creerme o no lo que me dijo Jaime en el instituto. En estos momento estoy andando por los pasillos de mi casa en calcetines. Llego a la puerta del despacho de mi padre. La única manera de averiguarlo es buscando algún indicio de ello entre los papeles de mi padre.
Apoyo la oreja en la puerta buscando algún ruido que indique que mi padre este allí. Nada. Abro lentamente la puerta y asomo mi cabeza por el hueco que queda. Nadie. Dejo pasar el resto de mi cuerpo y vuelvo a cerrar la puerta sin hacer ruido. Es un despacho grande y bastante clásico. Su mesa y silla mirando hacia la puerta desde la otra pared, la gran librería llena de libros en una pared y la chimenea rodeada de cuadros en la otra. Aunque no lo pareciera mi padre es muy culto y le gusta leer. La única luz del despacho en estos momentos es la del fuego de la chimenea calentando la sala.
Dirijo mis pasos al escritorio lleno de papeles. A mi padre no le gustan los ordenadores. Supongo que tendrá sus razones. Me siento en la silla de terciopelo giratoria y cojo una carpeta que hay perfectamente colocada en el centro de la mesa. Sin cuidado alguno empiezo a rebuscar entre sus hojas. Y lo mismo hago con otras hojas, cuadernos y carpetas que hay sobre la mesa o en lo cajones al ver que no hay nada sobre el tema que quiero.
Meto el cuaderno de anillas de nuevo en su cajón y escucho las voces de mi padre y uno de sus socios. El movimiento del manillar de la puerta doble me alerta y me escondo detrás del escritorio.
-Señor creo que es un poco precipitado ocuparse de ese tema ahora sin ninguna prueba física de ello. Debería concentrarse en los negocios con...
-Cállese- le interrumpe mi padre con voz fuerte- ¿Quién es el jefe de esta mafia tu o yo?
-Usted. Pero yo solo le aconsejaba...-
-Ahora no quiero consejos si no acciones. Tenemos que terminar con ese imbécil cuanto antes.
-Pero...
-Nada de peros. Él acabó con mi mujer y yo acabaré con su vida.
Que mató a mi...a mi madre. No tengo palabras ni respiraciones ni latidos para lo que acabo de oír. Si de verdad la mató se merece la muerte más que nadie en este mundo.
-¿Tenéis la dirección?.
-Si. Aquí la tiene- el socio esta atemorizado por mi padre al entregarle un papelito con la dirección.
-Bien. ¿Cuánto tardareis en preparar todo?- pregunta mi padre dejando el papelito sobre la mesa.
-Unos diez minutos.
-Muy bien. Vamos.
Y desaparecieron de la sala dejándose el papelito con la dirección.
Estoy con un odio dentro que no puedo con él. Y Jaime decía que no había hecho nada. Pues por no hacer nada voy a... no se que voy ha hacerle. Algo le haré. Pero lo primero es encontrar su casa.
Me levanto del suelo y agarró con fuerza el papelito con la dirección. Tengo que adelantar a mi padre para pillarlo yo antes.

La ruedas de la scooter queman la carretera. Mía no es la verdad. No se de quien es, la he cogido “prestada” de la calle. Y tampoco tengo la edad necesaria para conducir pero eso me da igual.
Una mansión se deja ver. Está claro que es esa. Aparco en un lugar donde la oscura noche tapa la moto. No había mucha vigilancia. Salto el muro que protege la casa y caigo sobre césped. A un lado de la casa observo las ventanas iluminadas. Por una de ellas se puede observar la silueta de Jaime. Le tengo. Oigo las pisadas de uno de los vigilantes que vagan por el jardín y me pego a la pared esperando que no me viera, ayudada de la poca luz de la noche. Pasa de largo y me deja seguir con lo que tengo que hacer. Con agilidad escalo la pared ayudada por las demás ventanas y una tubería.
La ventana de Jaime está abierta, perfecto. Empujo la ventana y utilizo de escalón el escritorio y la silla para bajar al suelo. En ese momento Jaime se gira.
-¡¿Qué haces tú aquí?!- exclama acercándose a mi- ¡vete de aquí!
-No.
-Vete si te ve mi padre te mata, literalmente- me coge el brazo intentando llevarme por donde he venido.
-No, he dicho- digo con voz fuerte poniéndome detrás, en frente de la ventana - Decías que tu padre no ha hecho nada y si ha hecho. Mató a mi madre.
Jaime se le quedó la mirada congelada. Al igual que a mi cuando el me dijo que mi padre iba a matar al suyo.
-Imposible- dice acercándose a mi y haciendo que yo me echara hacia atrás- No sabes ni lo que dices.
-Le escuche a mi padre decirlo- seguía caminando hacia atrás ya que él se acercaba más.
-A si que admites que mi padre va a matar al mio.
-Se lo merece más que nadie- toqué el armario de la habitación con la espalda.
-Si la hubiera matado lo sabría- el chico apoya sus fuerte brazos sobre el armario bloqueándome los lados si quería escapar.
-Mi madre murió cuando yo solo tenía cinco años, guapo.
Aquella posición en la que se encontraba Jaime me molestaba. Aunque reconozco que es una posición muy sexy sobre todo siendo él...pero que estoy diciendo.
-Vaya ¿y eso de guapo?- dice con una sonrisa pícara.
-Contigo encaja más imbécil- me burlé.
-Ja, como si de verdad pensaras eso- lentamente acercó sus labios a los mío, y lo más raro es que no me moví para evitarlo. Quieta, esperando el beso.
Un montón de barullo empezó a inundar la casa. Varios disparos resonaron por las paredes.
Jaime sale alterado de la habitación como un rayo y yo detrás.
En el salón mi padre apunta al de Jaime con una pistola. Unos cuerpos están tendidos en el suelo, sangrando. Varios empleados de mi padre están detrás de este con armas de fuego en mano.
El disparo era inevitable. El cuerpo del padre de Jaime cae sobre la alfombra, al borde de la muerte.
-¡Papá!- grita Jaime arrodillándose al lado de su padre.
La bala se había incrustado en su corazón y no había nada que lo salvase. No sé como reaccionar. Me siento bien porque acababa de recibir lo que merecía por lo que hizo tiempo atrás, pero destrozada por ver a Jaime de esa manera.
-¿Qué haces tú aquí?- preguntó mi padre sin sorprenderse mucho.
Los sentimientos se revolvían en mi corazón y mente, sin entender por que. Las palabras no quieren salir de mi boca. Nunca me habían importado estas cosas. Nunca me había importado...él. Nunca. Lo único que deseo es retroceder en el tiempo y evitarlo. Evitar que mi padre apretara el gatillo de esa pistola. Puede que sea lo que no quiero que sea. Puede y solo puede que me guste. Que en vez de odiarlo lo amara.
-Ángela he preguntado que ¿qué haces aquí?- mi padre exigió una respuesta.
Jaime, al ver que su padre había dejado el mundo de los vivo para instalarse en el de los muertos. Se fue de allí con las manos en los ojos intentando que las lágrimas no le fueran vistas.
-Ángela ¿te he hecho una pregunta? ¡Contesta!
Lo miro con odio. Sin al comprobar lo que nunca había entendido entre la relación entre Jaime y yo.
-Ver como matas al padre del imbécil al que amo- finalmente respondí.


jueves, 4 de abril de 2013

Lo siento...

Lo siento pero tardaré en publicar. Tengo muchas cosas pendientes de hacer y problemas tanto familiares como de amistad. Es decir que no tengo tiempo ni mi estado es favorable para escribir. Espero que me perdonéis intentaré publicar cuanto antes pero tardaré.
Clara, creo que aún no te he enviado mi descripción sorry y al igual que con los capis tardaré.
Eris por favor no dejes de escribir no me falles tu también.
Y las demás publicad algo que aunque no suba capis leeré y comentaré los vuestros.
Gracias por atenderme.
Fdo: Eve.