martes, 1 de septiembre de 2015

Imagina #7: Axel & Annie - Cute

Leíste de nuevo las entradas: Inazuma Japón vs. Unicorn. Tus dos equipos favoritos en directo. Respiraste hondo y avanzaste en la cola de entrada. Te acompañaban tu hermano y sus amigos, así que eras la única mujer del grupo. No tenías ninguna amiga a la que le gustara el fútbol como a ti así que no tenías otra opción que ir con ellos. Y si alguna quería ir era solo para babear al verles y no admirar su juego. Si, están muy buenos, lo reconocías, y te encantaban, pero no solo los admirabas por eso.

Una vez estabais en vuestros asientos de segunda fila (tu hermano tenía un don para conseguir los mejores asientos a los mejores precios) comenzó el partido. El público gritaba eufórico y te contagiaste. Observaste detenidamente a cada uno de los jugadores que salían, por fin podías verlos en persona. No pudiste reprimir morderte el labio cuando Axel Blaze salió al campo con su diez a la espalda, era tu favorito. Junto al banquillo del Inazuma, en unos asientos del público en fila privilegiada, estaban varias jugadoras del Inazuma Girls, tu equipo femenino favorito. Tampoco pudiste reprimir un gritito al verlas y tu hermano y sus amigos al darse cuenta también de que estaban comenzaron a babear igual que habrían hecho tus amigas al ver al Inazuma. Viste como Eve Evans, la capitana, se inclinaba un poco sobre la vaya que separaba al público del campo y daba un beso de ánimo a su novio, Nathan Swift. Te imaginaste por un momento aquello con Axel afgsgajdhajes

El partido comenzó con fuerza y el empate a cero se mantuvo durante más de la mitad de la primera parte. Era un simple amistoso, pero todos ansiaban la victoria y el público estaba harto de aquel molesto cero a cero. Axel estaba dispuesto a cambiarlo, corrió con el balón a sus pies regateando a todo aquel que se le ponía por delante y una vez estuvo en la portería se elevó para realizar una nueva supertécnica. El público se levantó esperanzado, incluida tú, pero por desgracia no salió bien, y el balón se desvió de su objetivo y se dirigió hacia...ti. Con tanta gente a tu alrededor poco pudiste hacer para esquivarlo y el balón te dio de lleno en la clavícula izquierda. Al caer sobre el asiento te agarraste la zona herida con la mano sintiendo el calor del fuego en tu piel. Todos los presentes, incluidos los jugadores, estaban pendientes de ti. Pero tardaron menos de un minuto en reanudar el partido y en llevarte a la enfermería del estadio. Tu hermano te acompañó pero le dijiste que se fuera, no querías que se perdiera el partido. La enfermera, una mujer de unos cuarenta, te trataba la zona afectada cuando alguien apareció en la puerta. Elevaste la mirada y tu respiración se congeló de repente. Aquella camiseta que tanto adorabas ya la tenia llena de sudor, pero su pelo seguía perfectamente ordenado. Tu corazón comenzó a latir a cien por hora, Axel Blaze era tu gran debilidad. Y ahí estaba. A dos metros de ti.

-¿Estás bien?- preguntó preocupado mientras acortaba la distancia.

-S-si- tartamudeaste y soltaste un pequeña sonrisa.

-Siento mucho lo que ha pasado, no debí hacer esa técnica cuando aún no la tenia dominada, soy idiota.

-N-no tra-tranquilo no ha sido nada grave s-solo un moratón- dijiste lo mejor que pudiste.

Se acercó a ti aún más y se quedó a un par de centímetros para poder analizar la herida.
Estabas un poco avergonzada porque estabas sin camiseta ya que te la habían tenido que quitar para chequear toda la zona y solo llevabas el sujetador. Agarró suavemente tu hombro y observó el moratón.

-Uff me alegro de que no haya sido nada, estaba realmente preocupado- te dedicó una sonrisa que te derritió por dentro.

Aun no podías creer que él estuviera allí.

-Deberías estar en el partido- dijiste ya decentemente.

-Le pedí a Travis que me dejara salir, después de todo me iba a sacar en unos minutos.

-¿Solo para verme? - dijiste esquivando su mirada, te ponía realmente nerviosa no solo porque fuera tu ídolo.

-Si, me he quedado muy mal al ver que te había hecho daño.

-Ya está- dijo la enfermera- Solo tendrás que echarte esta pomada durante un par de días y se desinflamara. Toma, quédatela- te entregó el bote- Puedes irte a terminar de ver el partido.

La mujer te entregó tu camiseta la cual era del inazuma y lucía el número diez y el apellido "Blaze" a la espalda. Al verlo Axel soltó una sexy sonrisa de lado y tú no pudiste evitar sonrojarte.
Te acompañó de nuevo a las gradas y el salió al campo, no sin antes lanzarte una sonrisa.
El partido era liderado ahora por el Unicorn 1-0 pero poco le costó al Inazuma remontar a un 1-2. No pudiste apartar la mirada de Axel en casi todo el tiempo, y a tu corazón le daba algo al ver que de vez en cuando el también miraba en tu dirección.

El partido acabó con la victoria de tus chicos del Inazuma, aunque que hubiera ganado el Unicorn tampoco te hubiera importada pues era otro de tus favoritos. A la salida un montón de gente se aglomeraba esperando al autobús de los equipos y tu hermano consiguió coger sitio a tiempo junto a la vaya de seguridad. Los jugadores comenzaron a salir cuando la noche ya cubría el cielo y conseguiste hacerte una foto con Mark del Unicorn y con Erik Eagle. Al aparecer el Inazuma conseguiste una sonriente foto con Mark y su autógrafo y esto se repitió con varios como: Xavier, Shawn, Jack, Nathan y Darren.
Comprobabas las fotos durante un par de segundos y al elevar la mirada para intentar conseguir con alguno más te encontraste con Axel caminando hacia a ti, no solía interactuar mucho con las fans y te sorprendió.

-¿Qué tal? ¿Sigues bien?

-Si, deja de preocuparte- respondiste soltando una pequeña risa.

-Okay, lo siento es que no quiero que acabes lesionada por mi culpa- sonrió.

-Todo estará perfecto si me firmas- dijiste mostrándole tu cuaderno con fotos de los chicos.
Él sonrió y agarró el cuaderno escribiendo bajo su propia foto tras preguntarte tu nombre.

-Ya que estamos- dijo y te cogió el móvil para sacarse una foto contigo.

Esa era tu favorita.

Casi todos se habían subido ya al bus así que se marchó de allí regalándote de nuevo una sonrisa. Abriste tu cuaderno rodeada de gritos y pitidos de gente y leíste lo que puso:

"Para mi pequeña y dolorida, Annie. Espero verte otra vez con esa camiseta sea en otro partido o en mi casa ;)"

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Siento que no sea mix Annie, pero no se me ocurría como meter hot. Si eso te haré una segunda parte para compensar.

Imagina #6: Xavier & Aroa - Mix (Hot, cute, fight)

De nuevo aviso de que es un imagina hot, bastante salido de tono.

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-¡¿Por qué siempre tienes que ser siempre tan exagerada?!- te gritó desde el salón.


-¡¿Exagerada?!- gritaste estampando el trapo sobre la encimera y dirigiéndote al salón- ¡Eres tú el que me provocas dejando que todas esas putas liguen contigo!


-¿Ves? ¡Haces un mundo de todo! Que liguen conmigo no significa que yo les siga el rollo- replicó.


-Entonces ¿por qué no les paras?


Tu sangre hervía dentro de tus venas. Llevaba repitiéndose todo aquello muchas veces.


-¡Contigo también ligan muchos y no te lo echo en cara así!


-¡Les metes de hostias antes de que pueda hacer nada!


-¡Pues haz tú lo mismo!


-¿En serio me estás proponiendo eso?- preguntaste sarcástica y a la vez sorprendida.


-Molaría, ver una pelea de gatitas por mi- dijo orgulloso.


Agarraste el primer cojín que encontraste y se lo lanzaste a la cara con toda la fuerza que te proporcionaba la ira y saliste de la sala para subir las escaleras. Entraste en el baño y cerraste la puerta de un portazo. Te apartaste los pelos de la cara y observaste tu reflejo en el espejo. Tenías las mejillas rojas y el pelo completamente despeinado. ¿Cómo no era capaz de entenderlo? Eras consciente que Xavier era un futbolista famoso al que muchas querían en su cama, pero tu solo pedías que cada vez que una de esas zorras se le acercara para ligar las mandara a la mierda. Aunque puede que sí que exageraras un poco después de todo.


Unos suaves golpes en la puerta te sacaron de tus pensamientos.


-Aroa….- dijo Xavier al otro lado de la puerta- Abre, por favor.


-Está abierta…- suspiraste enterrando tu rostro en la palma de tu mano.


Oíste cómo abría la puerta y entraba en la pequeña estancia.


-Lo siento- susurró rodeándote la cintura con sus fuertes brazos.


Quitaste tu mano de la cara y dejaste que apoyara su cabeza sobre tu hombro.


-Siento haber exagerado las cosas- dijiste cerrando los ojos y concentrándote en la sensación que te producía tenerlo abrazado a ti así.


-No, tenías razón. Tengo que empezar a dejar más claro que soy tuyo- dejó un beso en tu cuello.


-Y deberías intentar encontrar una manera más tranquila de dejar claro que yo soy tuya- dijiste recordando la última paliza que le pegó a David Sandford al intentar coquetear contigo.


-Lo intentaré- dijo soltando una pequeña risa.


-Aún así estoy enfadada eh, no te creas que así lo has arreglado del todo.


-Bueno tengo mis trucos…- sentiste un pequeño y excitante mordisco en la piel de tu cuello.


Continuó dejando besos y mordiscos por todo la piel que podía alcanzar.


-Xavier no, así…- un pequeño gemido se te escapó-...no.


Te giraste para impedir que continuara, pero te acorraló contra el lavabo. Antes de que pudieras decir nada atacó tus labios sin dudar en meter la lengua consiguiendo que cedieras. Agarró tus muslos y te obligó a subirte al lavabo. Rodeaste su cuello con tus brazos y agarraste su pelo rendida a sus caricias. Xavier agarró tu trasero para elevarte y tú rodeaste con las piernas su cintura. Te llevó hasta el dormitorio y te tumbó en la cama con él encima. Aunque estuvieras enfadada era imposible no ceder a su tacto. Se deshizo de tu camiseta, más bien su camiseta, que era lo único que te cubría el cuerpo pues te llegaba hasta la mitad de los muslos. Tiroteaste del bajo de su camiseta intentando que el hiciera lo mismo mientras seguías besándolo. Se separó y terminó de quitársela. Xavier iba a posar de nuevo sus labios sobre los tuyos, pero tu le paraste y le indicaste que también se deshiciera de sus pantalones. Tras soltar una pequeña risa te hizo caso y volvió a tumbarse sobre ti. Recorriéndote todo el cuerpo con sus labios te quitó la ropa interior que te quedaba y comenzó a provocarte en tus zonas más íntimas como solo él sabía. Tus gemidos invadieron la habitación y lo poco que te quedaba de enfado se desvaneció. Xavier paró sus caricias justo cuando estabas a punto, dejándote algo mosqueada, pero enseguida se quitó su bóxer, buscó un preservativo y empezó con “lo bueno”. Comenzó lento y provocativo. Tú intentabas mover tus caderas para agilizarlo, pero te lo impedía y te frustraba. Poco a poco subió la velocidad hasta que llegasteis al ansiado orgasmo y clímax.


Se tumbó a tu lado apoyado en un codo para poder observarte mejor mientras te recuperabas.


-¿Arreglado?


-Ya te digo- dijiste con la respiración aún irregular.

-Odio pelearnos, pero adoro las reconciliaciones- dijo dejando un suave beso sobre tus labios.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Imagina #4 (parte 2): Harley & Nerea

La patada que recibió en el estómago hizo que Harley se encogiera y retrocediera unos pasos. El rostro de tu padre era pura furia. Se notaba que estaba disfrutando el momento, que aquello lo llevaba deseando hacer desde hace ya tiempo. No podías dejar que siguieran y saliste del coche con la camisa aún algo desabrochada.

-¡Parad!- gritaste con la poca fuerza que tenías- ¡Parad, por favor!

Todo esfuerzo en vano.

Harley consiguió recomponerse y descargar un fuerte golpe contra tu padre que logró hacer que tambaleara. Aunque tu padre ya tenía sus cincuenta años siempre se había mantenido en forma lo que le permitía estar de igual a igual con Harley.

Intentaste interponerte entre ellos, pero la ira les recorría la sangre y al intentar agarrar a Harley y separarlo, ninguno de ellos se dio cuenta y, sin quererlo, uno de los brazos te golpeó en el costado haciendo que soltaras un pequeño grito de dolor, te tambalearas y casi cayeras al suelo.

-¡Nerea!- exclamó Harley al darse cuenta dejando de prestar atención a la pelea.

Aprovechando aquel momento de guardia baja, tu padre descargó un fuerte puñetazo en la mejilla de Harley, tirándolo al suelo.

-¿Ves lo que has hecho?- gritó tu padre a Harley- Le has hecho daño y eso es lo que seguirás haciendo si estas cerca de mi hija y no puedo permitirlo.

El surfero solo consiguió incorporarse un poco apoyándose con las manos sobre el suelo de la carretera.

-¡No!- gritaste aún más fuerte- ¡Tú eres el que me hace daño!

Los ojos amoratados de tu padre te miraron fijamente, confusos.

-¡Eres tú, el que me intenta alejar de todo lo que amo! ¡Y ese todo es Harley! ¡Sé que no es exactamente un modelo a seguir, pero él nunca me ha hecho daño ni lo hará, estoy segura!

-Te equivocas.

-No, te aseguro que no me equivoco. Me ha demostrado de mil y una formas que me quiere, hemos pasado por casi todo lo que una pareja puede vivir y sigue a mi lado, celos, secretos, distancia… incluso un posible embarazo y nunca me ha dejado. Joder, estaba dispuesto a dejar todo atrás por escaparse conmigo, papá. No sabes lo que me duele que no te des cuenta.

-A mi me duele más que seas capaz de dejarnos a todos solo por un sinvergüenza- contraatacó.

-No lo haría si tu lo aceptarás, tú eres el culpable de todo esto. Mamá lo aceptó, ¿por qué cojones no lo haces tú?

-Porque quiero lo mejor para ti- dijo suavizando su tono.

-¿Lo mejor para mi? ¿Así que lo mejor para mi es separarme de la persona a la que quiero? No quiero que arregles mi vida según lo que tu crees que es mejor para mi. Yo sé mejor que nadie lo que es mejor para mi. Lo mejor que tú puedes hacer por mi es aceptar mis decisiones, aconsejarme, pero sin pasarte. Tengo dieciocho años, casi diecinueve, soy una adulta, ya no tienes derecho a controlar mi vida. Aprendo de mi errores y Harley no es uno de ellos.

Te observaba sorprendido, era la primera vez que eras lo suficientemente valiente para enfrentarte a tu padre y su obsesivo control sobre ti. Incluso Harley, aún recostado a tu lado, se sorprendió.

-Ahora tienes solo dos opciones papá. O aceptas mi relación con él, aunque en el fondo no quieras, y así volveré a casa contigo. O la sigues rechazando, dejando que me vaya y que te odie. Tú eliges.

Hay dos opciones. Dos finales posibles. Nerea lo ha dicho, tú eliges. ¿Qué quieres que haga su padre?

sábado, 1 de agosto de 2015

Imagina #5: Shindou & Angy - Cute / Hot

Este imagina como ya dice el título tiene algo de "hot" cosa que creo que todas entendéis, yo aviso jajaja 

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Shindou aparcó el coche enfrente de la gigante casa de campo. Tu cuerpo comenzó a temblar aún más. El chico te observó desde el asiento del piloto y colocó su mano sobe tu muslo.

-Vamos, todo irá bien- dijo dulcemente.

Cogiste aire y asentiste. Salisteis del automóvil y Shindou te agarró de la mano antes de subir las escaleras que daban a la puerta de la casa. Cada escalón que avanzabas te producían más nervios, pero la mano de Shindou sobre la tuya de daba algo de seguridad. Al llegar a la puerta tu chico llamó al timbre y una mujer de cabellera castaña abrió.

-Por fin llegáis- dijo con inmensa dulzura.

-Hola mamá- dijo Shindou dándole un beso en la mejilla- Ella es Angy.

-Ya era hora de conocerte cariño- dijo dándote dos besos. 

Llevabas con Shindou casi dos años y no habías conocido a ninguno de sus familiares ya que os habíais conocido en un torneo de fútbol y ni siquiera Shindou veía a sus familiares mucho porque estaba siempre de partido en partido y entrenando fuera de su ciudad. Esta vez decidió llevarte porque, a parte de que ya era hora, te había pedido matrimonio. Si, en dos meses te casabas con él, muchos dirían que era demasiado rápido, pero os daba igual, ya habías pasado por casi todas las situaciones que una pareja podía pasar y ahí seguíais. 

-Es guapísima- dijo tu suegra mirándote de arriba a abajo.

-Gracias- dijiste tímida.

Tu primera impresión era maravillosa, pero aún te quedaban muchos familiares por conocer. Ya sabías que los padres de Shindou tenían mucho dinero así que no te sorprendió aquella casa de campo tan grande ni la preciosa decoración del interior. 

-Pasar al salón, está tu tía, Shindou.

Conociste a varios tíos y primos de tu futuro marido y aunque eran realmente encantadores todo aquello de golpe te agobiaba un poco. Por suerte Shindou estaba siempre a tu lado. 
Para poder conocer bien a la familia ibais a quedaros durante todo el tiempo que quedaba hasta la boda y tu suegro ofreció que se celebrara la ceremonia en el campo que había tras la casa para que así fuera más intima y privada, tu novio era famoso después de todo y la prensa adoraba las bodas, así que aceptasteis la propuesta sin pensarlo dos veces. 

El día pasó y aunque creías que hoy habías conocido a todos resulta que había más familiares por conocer que no habían podido venir aún. La madre de Shindou os guió hasta vuestra habitación. Era realmente maravillosa:




-Pensé que iríamos a mi habitación - dijo Shindou.

-Bueno como supongo que dormiréis juntos, pensé que sería más cómodo en una cama doble y le he dejado la tuya a tu primo.

-Oh claro, gracias. 

-Buenas noches- dijo antes de cerrar la puerta.

Había sido un día largo y tenías unas ganas tremendas de tirarte en la cama. Comenzaste a desabrocharte la camisa cuando sentiste unas manos rodeándote la cintura y unos labios posándose sobre tus cuello. Era obvio quien era. Subió sus besos hasta tu oreja y te susurró.

-Ves, todo ha ido bien.

Suspiraste cerrando lo ojos.

-¿Cansada?

-Mas bien agobiada.

-Bueno pues yo se como relajarte. 

Continuó dejando besos por todo tu cuello y mordisqueando tu oreja mientras terminaba de desabrocharte el mismo la camisa. Comenzó a introducir una mano en tus pantalones a la vez que mordía levemente tu piel bajo tu mandíbula. No pudiste reprimir tus gemidos cuando sentiste sus dedos recorrer tu zona íntima.
Se mantuvo así durante un rato haciéndote sentir de todo hasta que te giraste para tenerle cara a cara y te percataste de que no llevaba la camiseta. Recorriste con las yemas de los dedos sus músculos. Shindou colocó sus manos sobre tu trasero y te besó comenzando una batalla con tu lengua. Te quitó del todo la camisa y te empujó levemente para tumbarte sobre la cama. Se recostó sobre ti sin dejar de besarte. De pronto paró, se incorporó y recogió una manta de un estampado realmente antiguo que había justo a tu lado.

-¿Qué pasa preguntaste?

-Esta manta la hizo mi abuela- dijo- La llama "la fabrica niños"

Al entender el sentido se la quitaste y la tiraste al suelo. Le agarraste del cuello y le volviste a besar. En poco tiempo ya estabais desnudos y Shindou se introducía en ti. Tu hacías todo lo posible para callar tus gemidos, no querías que toda su familia os escuchara, pero Shindou te lo ponía difícil. Tras el orgasmo y el clímax te quedaste dormida sobre su pecho.

Los días pasaron y la boda estaba  a la vuelta de la esquina. Todo estaba ya preparado. Pero aquellos últimos días había algo que te preocupaba más y no sabías como decírselo a Shindou. Cogiste aire y te decidiste a decirlo aquella misma mañana, la boda era al dia siguiente y no podías perder más tiempo. Te levantaste de la cama decidida a buscarlo, te pusiste una camiseta y unos shorts, no querías salir por ahí en pijama ni con la camiseta de Shindou como solías hacer pues su familia estaba allí, y saliste. Ya en el pasillo escuchaste las notas de un piano y reconociste la canción que Shindou llevaba practicando desde hace ya hace unos días. Al llegar al salón lo viste sentado al piano, sumido en su música. Ibas a dar el paso para decírselo, pero tenías miedo de que no le gustara la idea y acabara alejándose de ti. No, confiabas en él, no podías esconderle aquello.

Te acercaste por detrás y le abrazaste, él no se asustó ya sabía que eras tú, no era la primera vez que lo hacías.

-Buenos días- dijo con su voz ronca de las mañanas.

-Buenos días- respondiste y te sentaste a su lado en el banco. 

Él continuó tocando algunos notas y tú simplemente observaste cogiendo fuerzas para decirle aquello.

-Oye- dijo- ¿Estás segura de lo de mañana?

-Si, claro, ¿por qué dices eso?- preguntaste sorprendida.

-No, nada, es que te he visto rara estos días y pensé que te estabas arrepintiendo- su mirada estaba perdida en las teclas que tocaba aleatoriamente y viste algo de alivio en sus ojos ante tu respuesta,

-No es por eso- dijiste apoyando la cabeza sobre su hombro.

-¿Entonces?

-Tenemos un problemita...

Aminoró la velocidad de sus dedos sobre la teclas al oírlo.

-La manta "fabrica niños" ha funcionado...- susurraste haciendo que la música parara de inmediato. 

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Pedido de Angy completado. 

El siguiente será el de Annie, que en teoría ya esta hecho, pero al ser de Axel quería esperar un poco ya que ya hubo uno de él. El otro problema que hay es que me pediste uno mix y solo lo he hecho cute, pero haré sino como con Nerea y te haré una segunda parte.

viernes, 17 de julio de 2015

Imagina #4: Harley & Nerea - Mix

Harley daba pequeños golpecitos con sus dedos sobre el volante mientras esperaba nervioso.

-Vamos Nerea- murmuró.

Aún pasaron unos minutos antes de que tú, la mencionada, abrieras la puerta y entraras en el automóvil. Una vez sentada respiraste hondo ante lo que venía. 

-¿Estás segura de esto?- preguntó Harley.

-Si...si, estoy harta de mi padre- dijiste dándole luz verde para que arrancara.

Llevabas con Harley ya bastante tiempo y hace un par de meses tu padre se enteró de la relación, pero no fuiste tú quien se lo contó, simplemente os pilló. Te habías negado a contárselo porque sabías que haría. En cuanto se enteró te prohibió verlo de nuevo y amenazó a tu novio para que no se volviera a acercar a ti. Todo el mundo sabía que Harley no era lo que podía llamarse un ejemplo a seguir, de hecho mucha gente se sorprendió de que acabara en una relación estable contigo, pero realmente nadie lo conocía menos tú. Tú conocías cada una de sus sonrisas, cada uno de sus secretos, cada una de sus debilidades, cada rincón de su cuerpo...todo.  Aún así poco caso le hicisteis, seguisteis viéndoos a escondidas, aunque alguna vez os volvió a pillar y tu padre acabó por espiar todo lo que hacías y obligarte a estar encerrada en tu cuarto sin ni siquiera salir con tu amigas, la cuales estaban realmente preocupadas. Tu padre había llegado muy lejos y estabas dispuesta a llegar aún más lejos. Decidisteis escaparos juntos.

La mano del surfero se posó sobre tu muslo intentando relajarte y lo consiguió. Aún así todo eso te superaba, ibas a dejar a toda tu familia atrás aunque fuera solo temporalmente. No sabías como tu madre reaccionaría ante aquello y no querías que se enfadara. No le habías dejado ningún aviso por miedo a que tu padre lo encontrara.

-Podemos parar, por favor- dijiste agobiada por tus pensamientos- Solo un rato, necesito un respiro.

Harley asintió. Estabais ya prácticamente fuera de la ciudad, ibais a un pequeño pueblo cerca de la ciudad, lo suficientemente cerca para que Harley pudiera volver para los entrenamientos y lo suficientemente lejos como para que tu padre no os descubriera. 

-Oye si de verdad no estás segura de esto podemos volver y seguir quedando a escondidas- dijo Harley intentando que te relajaras.

-No, no, quiero hacerlo. Solo tengo que mentalizarme- dijiste volviendo a respirar hondo.

-Hey- dijo atrayendo tu atención hacía sus ojos- Te quiero.

-Yo también te quiero- dijiste antes de besarlo.

Continuasteis besándoos durante un par de minutos, cada segundo más profundo. Con asombrosa habilidad Harley te agarró de la cintura y te colocó sobre su regazo en el asiento del copiloto. Comenzó a recorrer con sus grandes manos toda tu piel bajo tu ropa. Tú comenzaste a realizar suaves movimientos con la cadera sobre su zona intentando calentar la situación. Los gemidos de tu acompañante te afirmaron que lo conseguiste. El futbolista posó sus labios ahora sobre tu cuello dejando dulces besos mientras desabrochaba tu camisa y dejaba a la vista tu sujetador. Volviste a besarle como si tu vida dependiera de ellos y su lengua exploró cada rincón de tu boca. El oxigeno comenzó a acabarse y os separasteis respirando entrecortadamente. Le observaste durante unos segundos y una lágrima comenzó a caer por tu mejilla. 

-Hey...- susurró Harley limpiando aquella lágrima con sus dedos a la vez que tú cerrabas lo ojos intentando que no salieran más.

-¿Por qué las cosas no podían ser más fáciles?- dijiste cediendo a tus ganas de llorar.

-Todo mejorará, te lo prometo, haré todo lo posible para que sea así-  dijo acariciando con una mano tu mejilla y con la otra la palma de tu mano. 

De pronto el sonido de tu móvil inundo el silencio. Lo cogiste y comprobaste que era un mensaje de una de tus amigas, Eve. "¿Dónde estáis? Sabemos que os habéis escapado, y entendemos la razones, pero tu padre se ha enterado y os está buscando" decía.

-¿Qué pasa?

-Mi padre ya se ha dado cuenta, nos está...

Un coche a gran velocidad frenó bruscamente en la carretera, no tuvisteis que fijaros mucho para daros cuenta de quién era. Te sentaste de nuevo en el copiloto y Harley arrancó de nuevo.

-Agárrate- dijo.

Harley intentaba mantenerse a la máxima velocidad que le permitían en aquella zona, pero no era suficiente. Sobrepasó la velocidad permitida, era capaz de hacer cualquier cosa por conseguir estar contigo, pero tu padre también parecía capaz de cualquier cosa por recuperar a su hija. Comenzaste a llorar sin darte cuenta. Observaste a través de tus ojos humedecidos los músculos de Harley tensos y concentrados. También observaste confusa como frenaba el coche en un descampado al lado de la carretera.

-Ya estoy harto- dijo saliendo del coche.

-¡Harley!- gritaste en vano al entender lo que iba a hacer. 

Las lágrimas prácticamente te cegaban, pero podías observar como en seguida tu padre encaró a tu novio y como volaban golpes y puñetazos sin poder hacer nada para evitarlo.

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Pedido para Nerea completado. Si, admito que debía haberme ocupado de otros que venían antes, pero se me ocurrió este y pensé que quedaba muy bien con ellos. Si, un final bastante triste, pero ya le he dicho a Nerea que habrá segunda parte para arreglarlo. 

Espero que os haya gustado. 

¡Bye!

martes, 14 de julio de 2015

Imagina #3: Axel & Eris - Mix

Prácticamente estabas aporreando los botones del mando de la Xbox.  Normalmente el Call of Duty no te ponía tan de los nervios, más bien era tu contrincante. En aquellos momentos le odiabas. 

-Ejem- carraspeó el chico centrado en el juego.

-Cállate- dijiste medio sonriendo medio enfadada. 

-Eh que yo no he dicho nada- dijo riéndose.

Le diste un pequeño empujón como queja con tu hombro a lo que respondió con otra carcajada. Te estaba ganando prácticamente por el doble de puntos y no hacía más que picarte con eso, te mostrabas molesta, pero sabías mejor que nadie que te encantaba. Normalmente presumías de ser una gran jugadora, pero tu querido novio había llegado para joderte (con cariño obviamente). Aún te quedaba tiempo para remontarle aunque era realmente complicado, el no hacía más que matar y conseguir puntos, y tú no hacías más que morir dando puntos a él y a los otros jugadores programados por la máquina. La derrota parecía asegurada así que decidiste cambiar de táctica. El juego sucio. Comenzaste a pegarte más a él y a molestarle. 

-Oye, tramposa- dijo entre risas mientras te devolvía el empujón.

Acabaste subida en su regazo, pero aquello tampoco parecía fastidiarle mucho. Toqueteaste sus botones intentando que tu plan fuera más eficaz y conseguiste que le mataran, algo era algo. 

-¡EH!- exclamó también sonriendo. 

En un movimiento rápido soltó una de sus manos del mando y te hizo unas suaves cosquillas en el costado que provocaron que te rieras, que te movieras de una manera un tanto extraña y acabaras boca abajo con tus caderas sobre sus muslos. El continuó con la partida riéndose y a ti te costó un par de segundos más retomar el mando y volver a disparar. En aquella posición era realmente complicado pero quedaba menos de un minuto y no había tiempo que perder. El tiempo cayó en picado y el marcador te mostró aquellas cifras dolorosas: 220- Axel y 110 Eris. Hundiste tu cabeza en la colcha del sofá. Mierda.

-Yeeeeeah- exclamó Axel a la vez que te daba unos pequeños golpes en tu trasero, como si de un tambor se tratase. 

Te incorporaste y te sentaste a lo indio sobre el sofá. Axel te observaba con una gran sonrisa en su rostro. Algo mosqueada y con ganas de hacer el tonto, cruzaste tus brazos y fingiste un enfado. 

-¿Y te enfadas?- dijo riendo- El que debería enfadarse soy yo que has hecho trampas. Pero te aviso de que a mi al juego sucio tampoco me gana nadie, aunque es algo diferente- la sonrisa de medio lado que mostró te dio ciertas pistas de a donde quería llegar.

El futbolista se acercó provocativamente a ti y comenzó a besarte el cuello. Tu enfado fingido empezó a desaparecer por culpa de aquella caricias que te provocaban pequeñas cosquillas y empezaste a reir.

-Para- dijiste.

Caso omiso. Aunque en realidad no querías que parara. Dejó de besarte el cuello para posar sus labios sobre los tuyos y tumbarte. Poco a poco la temperatura subía, Axel dejó su torso al desnudo y recorrió bajo tus finas prendas tu piel con sus manos. Suaves gemido escapaban de tu boca de vez en cuando ante sus caricias. 

-Eh parejita- la voz de Harley hizo que Axel se detuviera.

Elevasteis la mirada para encontraros con Harley, Tori, Mark, Nathan y su novia Eve. Sentiste como un suave calor subía a tus mejillas, pero aunque tu cara pareciera un tomate no podías dejar de sonreír. 

-Iros a un hotel anda- dijo riéndose Harley.

-Déjalos en paz- dijo Tori pegándole un leve golpe en el brazo.

Tu novio se levantó y te agarró de la mano. Él no parecía tan avergonzado solamente se reía, cosas de hombres. Te dirigió fuera del salón del albergue hacía la escaleras. 

-Terminemos esto en la habitación- te susurró al oído.  

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Hecho el primer pedido. Espero que te haya gustado Eris :)

P.D: si, me he metido en el imagina jajaja me hacía ilusión. 

lunes, 13 de julio de 2015

Imagina #2: Mark - Cute

Abriste los ojos de golpe con la mirada inundada de aquella emoción llamada miedo. Tu respiración entrecortada te encogía el pecho y el sudor recorría tu frente. Te incorporaste intentando recobrar el aliento y situarte en la habitación. Todo había sido una pesadilla, pensaste, lo que te dejó suspirar y calmarte. Aún así el recuerdo de aquel sueño te desvelaba y un calor sofocante te recorría el cuerpo.  Retiraste la fina sábana que cubría tus pálidas piernas mostrando tu piel descubierta. Era pleno verano y tu pijama consistía en tus bragas y una camiseta de manga corta algo ancha que te cubría parte de estas. 

A tu lado otro cuerpo descansaba entre suaves ronquidos. Tumbado boca arriba con el pecho descubierto y las piernas tapadas por la sábanas. Mark parecía sumergido en un dulce y caluroso sueño, felizmente dormido incluyendo una fina baba que salía de la comisura de sus labios. Eso y el sudor mojando su piel podría parecer algo asqueroso, que lo era, pero también te parecía adorable y sexy. En esos momentos deseabas que se despertara, te abrazara y te hiciera olvidar aquel horrible sueño. 

La habitación era iluminada solamente por la luz de la luna y de las farolas que entraba por la ventana abierta de par en par y a penas se veía nada, aún así no encendiste la luz, no querías despertar al bello durmiente al que llamabas novio. Te levantaste de la cama y tanteaste el camino hacía el baño de la habitación de hotel. Lograste no producir sonido alguno y en cuanto llegaste encendiste la luz del baño y volteaste un poco la puerta. Apoyaste las palmas de tus manos sobre el lavabo y observaste tu rostro en el espejo. Parecía que se veía menos sudor del que tu sentías recorriendote las mejillas. Un par de mechones se te pegaban a los lados de la cara, los cuales apartaste al hacerte una coleta. Abriste el grifo y lavaste tu rostro refrescándolo. De pronto notaste un suave tacto en tus caderas produciendo que pegaras un pequeño salto por el susto, pero al mirar tu reflejo viste también al de un dormido Mark abrazándote por detrás. 

-Que susto me has pegado- respiraste hondo para recuperarte.

-Lo siento- dijo dándote un beso en la mejilla- Vi que no estabas y me preocupe. 

Sus ojos estaban prácticamente cerrados, parecía estar entre el mundo de los sueños y el real. Una sonrisa tonta decoró tu rostro, era una imagen algo graciosa y a la vez tan dulce que se haya levantado cuando tenía tanto sueño solo para comprobar que estabas bien.

-Me sorprende que te hayas despertado, ni Aurora se durmió así- reíste.

-Creo que he desarrollado un sexto sentido para detectar cuando te tengo cerca.

-Aww- te giraste para besarlo- Eres adorable.

-Si, si, pero dímelo en la cama anda- dijo con esa voz ronca que se le ponía al levantarse.

Agarró tu muñeca y te dirigió hacía la cama de nuevo. Una vez tocó el borde de la cama el chico soltó tu mano para tirarse sobre el colchón. Antes de hacer tu lo mismo apagaste la luz que el chico había encendido al levantarse. La pesadilla prácticamente había desaparecido de tu mente y aún más cuando Mark te agarró de la cintura para acercarte a él.